La Isla

Entré en el helicóptero. Vi como los copilotos se instalaban en sus asientos, mientras otros dos traían una jaula cubierta en una manta, muy pesada. Tome lugar en mi asiento. Inmediatamente, al recibir la orden, levante vuelo. La base se veía cada vez más, y más, y más  pequeña. 

Al cabo de una hora, llegamos a la isla. Es un lugar muy pequeño en medio del océano. Es puro pasto y árboles, algunas palmeras también. Descendemos con cuidado en un lugar pre preparado  para el helicóptero. Bajamos a explorar. Encontramos muy poca fauna, sin contar el pasto, los árboles, y todo eso. Tomamos nota de todos los animales que encontramos: Unos pájaros que desconocemos, un tigre (del cual nos escondimos muy bien), y algunas vacas. Lo de las vacas no nos lo esperábamos, pero bueno. 

Fuimos de regreso al helicóptero. Todos, y cada uno, ayudamos a bajar la jaulita con la manta. La abrimos: 5 bebes, nos miran desde dentro. Abrimos la jaula, los soltamos, y nos vamos.

El viaje de regreso es lo bastante mas rápido, por mas que duro mas. No hay cajas que lloran, no hay que ir a  calmarlas, hemos hecho nuestro trabajo, y, volvemos a  casa.

38 AÑOS DESPUÉS 

Por más que sea otro helicóptero, se siente igual. Los mismos copilotos me esperan en la cabina, el mismo destino está marcado, los 5 bebés nos esperan en la isla. Abandonamos el terreno, volvemos a ver como se hace pequeño, y volvemos a la isla.

Ya cerca, veo muy de lejos la isla. En esa misma isla están los 5, o tal vez menos, bebés, crecidos claro. ¡Allí estan! Puedo verlos, y hasta contarlos: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8…

La isla está algo distinta a como la recordaba. Para empezar, antes no había ninguna clase de carritos con animales, llevados por personas, ni tampoco se escuchaba una charla constantemente, tampoco recuerdo agujeros de tierra en las montañas, en realidad colinas, pero, lo que menos  recuerdo, ¡Es que haya más de 30 niños! Debemos aterrizar. Sea como sea, hay que aterrizar. Debemos saber cómo ocurrió esto. Debemos saber que idioma hablan, queremos saberlo todo. 

Todo iba bien, todo iba tranquilo, estábamos a punto de aterrizar cuando se escuchó un grito super fuerte. Todos voltearon para nosotros. Claramente, no a modo de bienvenida. Nos lanzaron piedras, nos lanzaron, colmillos de algún animal, (probablemente, de los tigres) y palos de madera. Hasta ese momento que no me había dado cuenta de que ya no hay más árboles. Tuvimos que rodear la isla, y alejarnos un poco. Encontramos un lugar para aterrizar, pero sería inutil. Destruirían el helicóptero y no habría forma de volver.

¡CRASH! Una enorme piedra golpeó el vidrio. No llegó a destruirlo, pero si que le dejó una enorme grieta. Vimos, o a lo mejor vi, 3 hombres y 2 mujeres, y miraban hacia acá. <<Son ellos, definitivamente son ellos>> pensé. Por como nos miraban, hasta llegué a pensar que no estaban reconociendo, y que pronto detendrán el ataque. Pero no, nos siguieron tirando piedras y palos. Decidimos entre todos abandonar la isla. Y nunca volver.

2 comentarios en “La Isla”

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