LAS HADAS

El mundo de las hadas era malísimo. Tipo, horrible. Estaba lleno de lugares feos. Si alguien te menciona hadas, o un mundo de hadas, te imaginarias una campo lleno de flores, y árboles, y cosas así. Pero no.

Hace ya mucho tiempo que se encontró el mundo de las hadas. En ese momento, se descubrió que no era como en los cuentos. Eran distintas. Se encontró en un árbol. Si, un árbol. En un árbol de manzanas en el que no se interesaba nadie, un hombre murió. Murió al comer una manzana. Entonces se investigó. En el cuerpo, notaron mordeduras extrañas, no vistas antes. Se fue a investigar el árbol.

En él hallaron una especie de nido. Nido en el cual había un montón de criaturas minúsculas, que hacían un ruido agudo, muy feo. Al primer hombre que vieron, se le lanzaron encima. De ese hombre, mientras lo atacaban, le quitaron un par de hadas. Las investigaron. En ellas encontraron: un corazón, un estómago, un hígado… Pero encontraron otras cosas, como un segundo corazón, y una garganta que, al inflamarse por voluntad del hada, hacía aquel ruido espantoso. 

En el laboratorio, un hada una vez, en medio de los estudios, se reveló. Mató a uno. Los demás abandonaron el lugar. Lo cerraron bien fuerte. Entró un hombre que llevaba uno de esos trajes que usan los que agarran la miel de las abejas, con una sopladora de hojas. Solo que en vez de tirar aire, fuego. Mató al hada.     

Ahora vivimos en un mundo nuevo, donde todos somos pequeños, y las hadas grandes, como solíamos serlo nosotros. A algunos los torturan, y se divierten con ello. A otros los hacen trabajar hasta la muerte. Cada tanto matan a uno a las mordeduras, hasta que se desangre. Pero con el tiempo todo cambió. 

En algún momento hubo un accidente del que no sabemos nada, pero sabemos que perdieron uno de sus corazones (vivimos en el laboratorio). Todos lo perdieron. Luego la infección pasó a ser más grave, y perdieron las alas. Una infección supusimos nosotros. Algunos creímos que, al ser nosotros los minis, podría agarrarnos la infección, y, en tal caso, morir. El punto es que perdieron varios órganos, y las alas, y esa cosa que hacía ese ruido tan feo. 

Luego, pasó lo que predijimos. De alguna forma u otra, la infección llegó a nosotros. Nos reducimos en cantidad. Morimos muchos. Muchos. Quedamos pocos. En realidad quedamos como un billón, pero, comparado con antes, es nada. 

Con el tiempo, la infección nos fue afectando. Perdíamos recuerdos. Algunos, a los cuales les caía más grave la infección, olvidaban cosas básicas, como izquierda y derecha, las letras, lo que significaba un nombre, e incluso sus nombres. Pero pronto, nos empezó a afectar a todos. 

Ahora, tengo tres recuerdos. Uno, llevar hojitas. Dos, trabajar en equipo. Y otro, más largo, era una conversación entre las, ahora, gigantes hadas. En ese recuerdo, descubrí que en realidad eran dos razas de hadas, divididas. Una, creo que era “Homo zapyez”

Y la otra “neandertal”. Hablaban sobre un posible tratado de paz, y que ahora planeaban juntarse. Anda a saber de qué hablaban.

6 comentarios en “LAS HADAS”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s