ESA VIEJA

En ese lugar desaparecieron muchos niños. Incluso adultos. Por eso nadie iba por allí. Dijo uno que una vieja era la culpable. 

La vieja vivía en la casa más grande de allí. Estaba en frente de la calle donde desaparecen todos. Nadie los recordaba haber visto por última vez. O sea, todos lo recordaban, pero recordaban la vez del año pasado. No recordaban nada después de eso.

Un chico contó que estaba por esa misma calle y vio a la vieja. Dijo que, de repente, le dio mucha tristeza verla. Solita, regando. Le dió lastima. Así que la señora lo invito a pasar. Y le dijo que estaba muy sola.

Entonces al entrar le sirvió un té, pero, de la nada, la señora no era una señora y le saltó encima. Pudo escapar. Pero, al salir, se dio vuelta, y la vio ahí, como lloraba, de que nunca venía nadie. Le decía que estaba muy sola. Me dijo que se fue corriendo.

Yo no le creo. Puro cuento me dijo. Es ree obvio. Miente para llamar la atención. 

Para demostrar que él mentía, decidí ir a inspeccionar la zona. Fui caminando por esa calle, y no vi ningún monstruo. Solo ví la casa. Las plantitas, y una viejita. No era un monstruo como afirmaba mi compañero. Era solo una viejita. Se veía tan triste. Tan sola, hace tanto tiempo. 

Me dio lastima. Cuando me miró, me dio mas lastima aún. Estoy seguro de que se alegró de verme, ya que me invitó a pasar a tomar el té…