CLASES VIRTUALES

“Chicos” dijo Renzo por el chat a su grupo del colegio “ya tengo las respuestas”

“Bueno, mandalas tontito” le escribió uno de los chicos, y algunos lo imitaron.

Renzo envió las fotos. Mando las del libro, las de matemáticas, las de inglés y algunas más. 


“No se te entiende la letra nene” le dijo uno de los que había imitado al anterior.

“Ya mismo escribo las respuestas para que las entiendan” dijo rápido Renzo en un texto, y cumplió su palabra. Escribió todo y tocó el botón de enviar. 

Los chicos copiaron todo en sus carpetas y en la tarea de la compu. No agradecieron y dejaron el chat.

Se repitió al día siguiente. Y el otro. Otro. Otro. Y cinco más. Y tres meses. Casi todo el año virtual. 

Pero Renzo no era tontito ni idiota como le decían sus compañeros. De hecho, era más inteligente que ellos, y era más inteligente de lo que ellos creían. Les pasó la tarea siempre, mientras ellos lo insultaban y hacían stickers con su cara, y se burlaban en su cara. Todo virtual. Pero Renzo tenía su plan.

Ya hace un tiempo, sus padres le anunciaron que lo cambiarían de colegio. Por eso mismo Renzo elaboró lo siguiente…

Al saber que se iría, decidió dejar su huella, a su manera. Casí para diciembre, Renzo estaba haciendo su tarea. Había enviado por todo el año la tarea a sus compañeros, los cuales le devolvían la labor con insultos y memes en todas las redes, memes de lo tonto que era Renzo. Pero esa tarde…  

“Y gordo, la tarea” le escribió uno.

“No tenemos todo el día” le informo otro, y mandó un sticker en el cual se divisaba la cara de Renzo, pero algo trucada con computadora, con el fin de hacer sus ojos bien bizcos. Varios enviaron “jajajajajajjjajajaajajaaj” y siguieron pidiendo, exigiendo, la tarea.

“¿Y que si no se las doy eh?” se armó de valor Renzo.

 “Que dijiste recetegordete

“Que no”

“¡¿QUE NO NI QUE NO?! ¿Vos sabes que te corremos por todo el recreo si no, no?”

“No va a pasar, me van a cambiar de colegio. No van a tener tiempo”

“Manda la tarea o te juro que vamos hasta tu casa”

“Perfecto, ya estoy en el auto, mudandome, saluden a los obreros de mi parte”

<<Renzo abandonó el grupo>>>

“AAAAAAHHHHH”

“MORITE ENFERMOOO”

“AHHHHH”

Los chicos se salían de la raya. Pero Renzo había ganado. Los entontecio tanto alrededor del año, que, sin que ellos se den cuenta, ya no podían vivir sin el. No sabían cómo dividir, ni sumar fracciones, ni nada que para el curso de Renzo ya era básico. Los había dejado en el medio del aula, y ahora la profesora diría “¿COMO QUE NADIE SABE? Si en todas las fotocopias y en toda la tarea virtual lo hacían ree bien”.

ESA VIEJA

En ese lugar desaparecieron muchos niños. Incluso adultos. Por eso nadie iba por allí. Dijo uno que una vieja era la culpable. 

La vieja vivía en la casa más grande de allí. Estaba en frente de la calle donde desaparecen todos. Nadie los recordaba haber visto por última vez. O sea, todos lo recordaban, pero recordaban la vez del año pasado. No recordaban nada después de eso.

Un chico contó que estaba por esa misma calle y vio a la vieja. Dijo que, de repente, le dio mucha tristeza verla. Solita, regando. Le dió lastima. Así que la señora lo invito a pasar. Y le dijo que estaba muy sola.

Entonces al entrar le sirvió un té, pero, de la nada, la señora no era una señora y le saltó encima. Pudo escapar. Pero, al salir, se dio vuelta, y la vio ahí, como lloraba, de que nunca venía nadie. Le decía que estaba muy sola. Me dijo que se fue corriendo.

Yo no le creo. Puro cuento me dijo. Es ree obvio. Miente para llamar la atención. 

Para demostrar que él mentía, decidí ir a inspeccionar la zona. Fui caminando por esa calle, y no vi ningún monstruo. Solo ví la casa. Las plantitas, y una viejita. No era un monstruo como afirmaba mi compañero. Era solo una viejita. Se veía tan triste. Tan sola, hace tanto tiempo. 

Me dio lastima. Cuando me miró, me dio mas lastima aún. Estoy seguro de que se alegró de verme, ya que me invitó a pasar a tomar el té…